Gases y alertas

El CO2 y la erupción del Tajogaite

Fuente de la información: www3.gobiernodecanarias.org

Tras la erupción del Tajogaite en La Palma, en la que se produjo la emisión al aire de gases y cenizas durante los 85 días de actividad volcánica, se está asistiendo al registro de valores anormalmente elevados de CO2 en La Bombilla y Puerto Naos, por la emisión difusa de este gas procedente del subsuelo.

El CO2 es un gas incoloro, inodoro, no inflamable, asfixiante y más pesado que el aire, por lo que se acumula cerca del suelo y en grietas del terreno. Se encuentra de forma natural en el aire ambiente en concentraciones entre 350 a 420 ppm. El CO2 traspasa las membranas mucosas del organismo y puede afectar a la salud. A concentraciones superiores a los 5000 ppm produce efectos directos en la salud en un rango clínico progresivamente más grave: dolor de cabeza, mareos, confusión, disnea, sudoración, malestar general, aumento del ritmo cardíaco y de la presión arterial, desorientación, hasta pérdida del conocimiento, coma, asfixia y convulsiones.

De forma habitual la exposición a niveles elevados de CO2 se puede observar en espacios interiores con mayor densidad de ocupantes (por ejemplo, escuelas, edificios de oficinas y guarderías), especialmente si la ventilación es inadecuada, así como en determinados ámbitos laborales. Existe una normativa laboral específica para este gas con el fin de proteger a los trabajadores, así como ciertas directrices en el ámbito residencial para exposición a largo plazo (<1000 ppm), todo ello en ambientes interiores.

Sin embargo, no existe evidencia científica sólida sobre los efectos en la salud por la exposición al CO2 en el exterior, ni a corto ni a largo plazo, porque habitualmente en el exterior el CO2 se diluye con facilidad y son escasas las circunstancias en las que se encuentran niveles extremos. Una de estas situaciones es la que puede ocurrir tras una erupción volcánica, y suele observarse en zonas poco pobladas o que ya han sido desalojadas (aun así se sabe que ha habido al menos 62 incidentes serios asociados a la exposición al CO2 desde 1900, algunos con cientos de defunciones y miles de personas con otros efectos adversos en la salud); no obstante existen muy pocos estudios sobre los efectos del CO2 en las poblaciones expuestas al CO2 en estas zonas que puedan aportar evidencia científica con el fin de que los diferentes organismos puedan determinar unos valores de concentración de CO2 límite para protección de la salud.

En La Bombilla y Puerto Naos existen varias redes de sensores gestionadas por el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN), el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Gobierno de Canarias que registran niveles de hasta 200.000 ppm en algunos sensores con una gran variabilidad espaciotemporal en estas concentraciones.

Control del CO2 : valores medios y máximos diarios en PPM.Enlace externo (Abre en nueva ventana)

Para facilitar la gestión a los responsables de esta emergencia, y que la población tenga una referencia del riesgo asociado su salud por la exposición al CO2, la Dirección General de Salud Pública propuso una tabla-semáforo de información. Para la determinación de estos umbrales se revisó la evidencia científica (estudios toxicológicos, clínicos y epidemiológicos) y se analizaron las directrices y normativas recomendadas por diversas instituciones y países en aire interior; los valores propuestos, son susceptibles de ser actualizados en función del avance del conocimiento científico sobre los efectos en aire exterior.

Clasificación de los niveles de CO2, en aire exterior

(*)Niveles propuestos en la situación de excepcionalidad en el entorno de Puerto Naos y La Bombilla, teniendo en cuenta el contexto actual de monitorización existente en la zona. Estos niveles podrán ser modificados de acuerdo a la evidencia científica.

(**)Población vulnerable y susceptible: población pediátrica<14 años, población con problemas de salud preexistentes: trastornos vías respiratorias altas y bajas, afecciones cardiovasculares, mujeres embarazadas, inmunodeprimidos, adultos > 65a y personas con discapacidad físico/sensorial por su dificultad añadida a resolver situaciones de emergencia.

“Se estima que para población general sería admisible una exposición hasta 700 ppm, aplicando un margen a la mínima concentración conocida que produce efectos, (la exposición a niveles más elevados indican que el riesgo sería demasiado elevado para la población), teniendo en cuenta que entre 501 y 700 ppm se clasifica la exposición de regular, ya que no es la concentración de fondo ambiental, que estaría entorno a los 300 a 500 ppm, y siempre con la incertidumbre asociada de que existan otros gases que puedan tener un efecto sinérgico y acumulativo.

Hasta los 30.000 ppm, la exposición sólo sería posible en población sana, en plazos limitados y con las medidas de protección adecuadas, teniendo conocimiento de los posibles síntomas asociados a esta exposición, para poder tomar las medidas oportunas de inmediato.

A partir de 30.000 ppm, el efecto en la salud en las personas sin equipos de protección es incompatible con la vida”.

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